El estado y mantenimiento de los neumáticos son factores muy influyentes en el consumo de tu flota de vehículos. Por eso, gestionarlos correctamente te proporcionará grandes ahorros y optimizará tus rutas de transporte.

En uno de nuestros anteriores artículos, ya hablamos de las características de los mejores neumáticos y cómo escogerlos. En esta ocasión, te ayudaremos a optimizar la gestión de tus neumáticos para que ahorres costes y consigas aumentar tu productividad.

Controla la presión

Antes de iniciar una ruta y al finalizarla, es importante comprobar de manera visual que la banda de rodadura no presenta irregularidades, ya que podría indicar problemas de alineación o inflado. Además, cada 4.500 km se debe medir la presión para anticiparse a su desgaste.

Piensa que un neumático con una presión inadecuada, aumenta considerablemente el consumo de combustible, ocasiona un desgaste prematuro de los neumáticos y afecta a la seguridad del conductor.

Rota las llantas

Es conveniente que, cada 10.000 km, rotes las llantas del vehículo. Esto ayudará a igualar la banda de rodadura de cada neumático y aprovecharás mejor sus características. Ten en cuenta que el tamaño de banda no debe ser nunca inferior a 1.6 mm, puesto que sino el neumático pierde adherencia.

Otro aspecto técnico importante de comprobar cada 10.000 km es la alineación. Si los neumáticos no están bien alineados, el nivel de desgasto de ambos lados será desigual, lo que puede tener consecuencias para la seguridad, además de un aumento del consumo del vehículo.

La edad sí importa

Te recomendamos dejar de utilizar un neumático con una edad igual o superior a 10 años, independientemente de la utilidad que se la haya dado. Pasada esta edad, el neumático pierde eficacia, por lo que su agarre es menor, y el desgaste crece mucho más, por lo que aumenta los niveles de consumo.

Por contra, considera llevar los neumáticos más nuevos detrás del vehículo, ya que esto garantizará una mayor estabilidad del vehículo, por lo que aumentará la seguridad.

Conduce de manera eficiente

Como te imaginarás, una conducción agresiva no ayuda en nada al neumático. Procura evitar las frenadas repentinas, los movimientos bruscos al volante y los excesos de velocidad, en especial en las curvas. Ten en cuenta que, como ya hemos comentado en anteriores ocasiones, el conductor es el factor más determinante en el consumo de combustible.

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